Si hablamos de ejemplos, el autor atina con lucidez y rigor la evolución en cuestiones como el sexo, la pornografía, el suicidio, la eutanasia, la prostitución, el transexualismo, el amor al cuerpo y las cruzadas antitabaco y antidroga, el deporte y el doping, la familia y los hijos, la nación, la bioética o los media. Creo que es más discutible su aparente optimismo respecto a las éticas de empresa. Si este libro data de 1992, es interesante complementar con la lectura de algunos pasajes de No Logo de Naomi Klein, por citar un ejemplo conocido, respeto a la ética empresarial, los códigos de conducta de las multinacionales y su denuncia, pasa saber cómo derivó y en qué la economía global a partir precisamente del momento en que escribe el autor. O quizá el libro de la autora canadiense se trate de un punto intermedio entre el análisis de Lipovetsky y un futurible final de la globalización neoliberal, entendiendo ese extremismo y radicalismo capitalista de principios de siglo XXI como el canto del cisne de un sistema o su posible suicidio. Entonces los tiempos darían la razón a Lipovetsky, si bien esa ética post-moral llegaría con más de veinte años de retraso, quizá pudiendo exprimir hasta la última gota de un sistema que nos hicieron creer que daba por finalizada la historia.
Fdo.: Responsable de la Biblioteca del Colegio Mayor Peñafiel








